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Lola-Chevy T-162


La empresa americana SIMONIZ USA, especializada en la elaboración de productos para la limpieza y ornato del automóvil, estuvo muy ligada a la firma Lola. En la imagen, correspondiente al Campeonato CAN-AM (Canadian-American) de 1969, observamos al Lola-Chevy T-162 (o, por motivos publicitarios, Simoniz Special) del estadounidense Chuck Parsons durante la disputa de la primera prueba del certamen (11 carreras puntuables) celebrada en el circuito canadiense de Mosport (80 vueltas a un trazado de 3.959 metros), el mítico y bucólico escenario de Mosport. Bajo los colores del “Carl A. Haas Racing Team” y “Simoniz” (anaranjados, como los McLaren), Chuck Parsons dispondrá del viejo T-162 (motor Chevrolet V8 de 7.0 litros, 780 CV y 660 kilos) en las dos primeras pruebas del Campeonato (Mosport -en la fotografía- y Mont Tremblant) para sustituirlo por el T-163 (ahora con un cubicaje de 8.0 litros, 850 CV y 645 kilos) a partir de la tercera cita, Watkins Gleen. Dos robustos prototipos de Grupo 7 que llegaron en algunos momentos a cosquillear a los intratables McLaren-Chevy M8B, sólo leves cosquilleos sin más… En Mosport (“Labbat’s Blue Trophy”), Parsons finalizaba 5º de la General…a cuatro vueltas de los McLaren oficiales de Bruce McLaren (1º) y Denny Hulme (2º). Sin embargo, fruto de la regularidad, conseguía el 3º puesto absoluto de la Can-Am para mayor gloria del proyectista de Lola, el inefable Carl Haas.

Texto información Antonio De Leon Evora.

Lola-Chevrolet T-260

El escocés Jackie Stewart combinó en 1971 las pruebas valederas para el Campeonato del Mundo de Fórmula 1 (conseguía su segundo título sobre los Tyrrell-Ford) con las disputadas en Estados Unidos y Canadá (Campeonato CAN-AM) al volante de un Lola-Chevrolet T-260 (en la imagen) con el que se clasificaba 3º tras los inaccesibles McLaren-Chevy M8F de Peter Revson y Denny Hulme. Stewart, bajo los colores del «Carl Haas Team», compitió en las 10 pruebas puntuables: 2 victorias absolutas (Mont Trembland y Mid Ohio), 2 segundos puestos (Edmonton y Laguna Seca), un 6º (Donnybroke) más el 11º conseguido en Atlanta (problemas de suspensión). Con cuatro abandonos: Mosport (frenos), Watkins Glen (transmisión), Road America (temperatura) y Riverside (bomba del aceite). El Lola-Chevy T-260 es una hermosa (y feroz) criatura propulsada por un motor V8 de 8.1 litros (alimentación por inyección Lucas) que arrojan la friolera de 700 CV para 730 kilos (al menos, criaturitas…). Actualmente, un aparato de este tipo no se adquiere en el mercado del coleccionismo clásico por menos de 400.000 dólares americanos.

Texto cedido por Antonio De Leon Evora