XVII Aosta-Gran San Bernardo 1955


Oxigenada e imponente panorámica de la terrorífica competición de Montaña italiana Aosta-Gran San Bernardo (1920-1957), desde hace escasos años rescatada para la modalidad de las pruebas históricas-deportivas. Todo un desafío técnico para las principales firmas automovilísticas de la época: desarrollo de 33,9 kilómetros con un desnivel de 1.890 metros, cifras espeluznantes que la situaban como unade las más exigentes a nivel mundial. De la fototeca de Massimo Acerbi, una instantánea perteneciente a la edición XVII (1955), aún con el piso terroso característico de las rampas alpinas de aquellos años. En la inmensidad observamos al belga Oliver Gendebien y su Ferrari 500 Mondial Sport 2.0: será 2º de la General (23’38”10) por detrás de su compañero de equipo, el italiano Umberto Maglioli (Ferrari 121 LM Spyder 3.0) autor de un rotundo 22’36”40 (promedio de 89,944 km/h) y que conseguía la victoria absoluta casi con un minuto de diferencia sobre Gendebien. Tras ellos, dejando atrás a los pocos espectadores que se aventuraban en las zonas altas (jalonados por múltiples abandonos de vehículos participantes prácticamente deshechos), se situaban Franco Bordoni (Maserati 300-S 3.0; 23’39”40), Willy Daetwyler (Ferrari 750 Monza Spider 3.0; 23’42”10), Robert Jenny (Maserati 300-S 3.0; 24’21”60)… En 1964, en Tenerife, un pionero romántico del automovilismo tinerfeño, con muchas dosis de ilusión y febril romanticismo que destilan los ilusos enfebrecidos, me comentaba a ejemplo del Gran San Bernardo: “¿Qué te parece si más adelante propongo organizar una carrera de Montaña con salida en La Laguna (Padre Anchieta) y meta en el Puerto de Izaña…?” Una época bonita en la que todos padecíamos mal de altura.

Texto información Antonio De Leon Evora

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