Archivo de la categoría: Jorge de Bagration

VII Subida del Puig Major 1970 (Mallorca)


El Campeonato de España de Velocidad (1970) estuvo conformado por la clasificación conjunta de 11 pruebas disputadas en la modalidad de Montaña más 12 en Circuitos, con un Campeón Absoluto (Jorge de Bagration) complementado por los Campeones en Turismos (Jorge Bäbler-BMW 2002 Alpina en Grupo 2)… En la imagen, en todo su esplendor, Juan Fernández (Escudería Montjuich-Tergal) inicia la partida de la VII Subida del Puig Major (Mallorca, 1970; 8,0 km.) por delante de su rival Jorge de Bagration (Escudería Nacional Calvo Sotelo), ambos sobre Porsche 908/02. En la clásica rampa mallorquina, puntuable para el Nacional de Velocidad y que contó en varias ediciones con participación canaria, Fernández se imponía a Bagration por 11 centésimas de diferencia. Para el sabadellense, el “águila del Puig Major”, será su cuarta victoria absoluta…pero se adjudicará la cuesta en seis ocasiones más pulverizando sus propios récords absolutos. Tras los 908/02 se situarán los BMW 2002 Alpina (Grupo 2) de José Manuel Lencina-Escudería Repsol (4’48”16) y Jorge Bäbler-Escudería Montjuich/Tergal (4’53”53), ambos talonados por el incisivo Alpine 1600-S de Jorge Plá (4’55”54). A continuación lo harán Luis Bay (Porsche 911-S; 5’03”53), Luis Rosal (Alpine 1440; 5’05”57), Francisco Josa (Fórmula Selex-Seat 1430-FN; 5’11”28), Ramón Serra (Porsche 911-S; 5’15”83), José Mª Clot (Renault R-8 TS 1440; 5’26”92)

Texto información de Antonio De Leon Evora

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VI Gran Premio de Alcañiz (“Guadalope”, 1970)

Álex Soler-Roig (Porsche 917 -Nº 1-; motor a inyección de 12 cilindros, 4.5 litros, 520 CV y un poco más de 800 kilos) acepta el reto de competir por las calles de la localidad turolense y enfrentarse a su compañero de equipo (Escudería Nacional Calvo Sotelo), Jorge de Bagration, que lo hará sobre un Porsche 908/02 (motor de tres litros, ocho cilindros, 320 CV y alrededor de unos 760 kilos). En la imagen, Soler-Roig, en la curva de “El Embudo”, mantiene a raya a un desbocado Bagration esperando un error del catalán. Pero Soler-Roig no cometió ninguno y se alzaba con la victoria frente a una máquina considerada en aquellos días como más idónea para un trazado tan exigente como era el perfil callejero de Alcañiz. El triunfo de Soler-Roig, sobre uno (una treintena escasa de unidades fabricadas) de los Porsche 917, se comentó en los foros europeos especializados con cierto asombro por las apabullantes características del prototipo alemán (potencia bruta, desmedida e imprevisible), el escenario habilitado para competir (calles estrechas, ratoneras y con asfalto ondulado y sucio en algunos puntos) y frente a un rival muy conocido y competitivo como era Bagration. Al término de la “manga” se clasificaban Julio García (Porsche 911-R) y un puñado de Alpine, provistos de diferentes grupos propulsores, en manos de Carlos López, “José”, José Teixidó… Hasta el día de hoy, si me lo permiten, nunca entendí esa imagen desdeñosa que, salvo en los medios informativos catalanes, se le impregnó a Soler-.Roig, un excelente piloto que cuajó un prestigioso palmarés personal dentro y fuera del país. Curiosamente, sin menoscabo, Juan Fernández, José María Juncadella o el mismo Bagration conectaban mejor con los aficionados y despertaban mayores simpatías. Sin embargo, Soler-Roig, era más reconocido en Europa que en su propio país.
Texto información Antonio De Leon Evora.

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Fórmula 3 (1968)

En 1968, ODACISA, la empresa consignataria de “El Jarama”, organizó en el circuito madrileño un certamen internacional de Fórmula 3 (pruebas no puntuables para campeonato alguno) como complemento-relleno en sus respectivos programas deportivos, espectáculos que tenían su guinda en las competiciones de los Sport-Prototipos. Fueron seis carreras multitudinarias dotadas con suculentos premios en metálico, masivas inscripciones de pilotos europeos que se fogueaban en la modalidad y, por supuesto, todos ellos atraídos por las características técnicas de un nuevo circuito europeo (El Jarama) pese a la indiferencia -entonces- que cierto sector de los aficionados españoles sentía por los monoplazas. Como pueden observar en la fotografía, los monoplazas de Fórmula 3 (1968) tenían un aspecto agresivo: motores de cuatro cilindros para 1.0 litro de cilindrada, alimentación por 1 carburador Weber, cajas Hewland de cuatro relaciones, potencias del orden de los 115/120 CV a 10.000 vueltas, pesos de 400 kilos y un sinfín de modelos y preparadores europeos. En la imagen, el sueco Reine Wisell (Motala, 1941), conductor del “Team Baltzar Racing Organisation”, ganaba tres carreras en El Jarama: con su Tecno-Ford 68 preparado por Novamotor se adjudicaba las dos primeras pruebas mientras que provisto de la conversión Lucas conseguía la sexta y última competición del mini certamen, el Gran Premio de Castilla. Morris Nunn (Lotus-Ford 41 Broadspeed), Carlos Gaspar (Brabham-Ford BT-21) y François Cevert (Tecno-Ford 68 Tecno) conseguían la victoria en las otras pruebas disputadas. Como podrán imaginar, los pilotos españoles no se mostraron indiferentes a la iniciativa de ODACISA y alquilaron/intercambiaron/probaron/amañaron varios monoplazas cedidos para la excepcional ocasión: Jorge de Bagration, Rodolfo “Rudy” Bay, Juan Fernández, Félix Serra, Miguel Carbajo, “El Abulense”, José Mª Juncadella o “Pelé” se inclinaron por los Brabham mientras que Eugenio Baturone, José Mª Palomo o Carlos Giró probaron fortuna con los Lotus.

Texto cedido por Antonio De Leon Evora