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VI Gran Premio de España (1927)


El italiano Emilio Materassi (Bugatti T 35C) había ganado el V Circuito Ciudad de San Sebastián (1927) en el circuito donostiarra de Lasarte. Pero una semana después, con ocasión del VI Gran Premio de España -un total de 40 vueltas a Lasarte sobre un trazado de 17.315 metros-, Materassi (ver imagen) abandonaba con su Bugatti destrozado. Bajo un calor sofocante y la dureza de un circuito infernal, únicamente podían clasificarse TRES pilotos (todos ellos en la agrupación Fórmula Libre): Robert Benoist (Delage 155-B), vencedor absoluto, el conde Carlo-Alberto Conelli (Bugatti T 39A) y Edmond Bourlier (Delage 155B). Como podrán imaginar, la expectación de los curiosos por las carreras de automóviles en los dorados años 20 fueron pasmosas, una alianza entre el respeto y el miedo hacia aquellos armatostes ruidosos e infernales.

Texto información Antonio De Leon Evora

La carrera se celebro el 31 de julio de 1927, en el circuito de Lasarte cerca de San Sebastian, el trazado tenia 17,315 Km, y habia que dar 40 vueltas, lo que eran un total de 692,6 Km.
En la salida de la prueba solo habian 7 unidades, 3 Bugattis, 3 Delage, y 1 Maserati

El resultado final:
  • 1º puesto, Robert Benoist con Delage
  • 2º puesto, Carlo Alberto Conelli con Bugatti
  • 3º puesto, Edmond Bourlier con Delage
  • Retirado, Ignazio Palacios con Maserati
  • Retirado, Andre Morel, con Delage
  • Retirado, Emilio Materassi con Bugatti
  • Retirado, Andre Dubonnet con Bugatti

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Kay Petrie (1903-1994)

 La mítica conductora estadounidense junto al Delage caza-records de la época perteneciente al “Junior Racing Drivers Club” (J.R.D.C.) y minutos antes de la conquista (la moda, entonces) de velocidad punta femenino en el circuito de Brooklands. El monstruoso aparato adapta un motor V12 de 10.5 litros, alimentado por dos carburadores Zenith, desarrollando una potencia de 280 CV para 1.500 kilos. Como Kay era de baja estatura, los ingenieros adaptaron tacos de maderas, atados a los pedales, para que la muchacha pudiera maniobrar a la bestia mecánica.

Texto cedido por Antonio De Leon Evora.