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24 Horas de Daytona (USA, 1970)

COPYRIGHT János L. Wimpffer

Prueba valedera para el Campeonato del Mundo. En la curva se dan cita tres vehículos con un total de 1.500 CV. Quizás me quede corto… Son todos estadounidenses, amantes de los propulsores robustos y generosos. Dos Gran Turismos emparedan a un Sport en la siempre sucia y deslizante pista de Daytona. Abre la comitiva (Nº 7) el Chevrolet Corvette C3 V8 de 7.0 litros (500 CV) de Jerry Thompson-John Mahler (“Owens Corning Fibreglass Team”), equipo que intenta poner pies en polvorosa ante la biplaza (Nº 25) Ferrari 512-S V12 de 5.0 litros (550 CV) de Dan Gurney-Chuck Parsons (“North American Racing Team”, la firma filial de los vehículos italianos impregnada por el agua bendita de los americanos) y un equipo privado (Nº 97) constituido por el filántropo Norberto Mastrandea -que formará equipo con Smokey Drolet y Rajah Rodgers- y el Chevrolet Camaro Z-28 V8 de 5.0 litros (“únicamente” 450 CV…). Éstos finalizarán 25º de la General, el Ferrari abandonará por rotura de la caja de cambios y los integrantes del Corvette se clasificarán 6º de la General (1º en Gran Turismos +2.000 c.c.).
COPYRIGHT Electrizante imagen del prestigioso historiador y fotógrafo especializado en automovilismo deportivo, el austro-húngaro János L. Wimpffer.

Texto información Antonio De Leon Evora.

Lola-Chevrolet T-260

El escocés Jackie Stewart combinó en 1971 las pruebas valederas para el Campeonato del Mundo de Fórmula 1 (conseguía su segundo título sobre los Tyrrell-Ford) con las disputadas en Estados Unidos y Canadá (Campeonato CAN-AM) al volante de un Lola-Chevrolet T-260 (en la imagen) con el que se clasificaba 3º tras los inaccesibles McLaren-Chevy M8F de Peter Revson y Denny Hulme. Stewart, bajo los colores del «Carl Haas Team», compitió en las 10 pruebas puntuables: 2 victorias absolutas (Mont Trembland y Mid Ohio), 2 segundos puestos (Edmonton y Laguna Seca), un 6º (Donnybroke) más el 11º conseguido en Atlanta (problemas de suspensión). Con cuatro abandonos: Mosport (frenos), Watkins Glen (transmisión), Road America (temperatura) y Riverside (bomba del aceite). El Lola-Chevy T-260 es una hermosa (y feroz) criatura propulsada por un motor V8 de 8.1 litros (alimentación por inyección Lucas) que arrojan la friolera de 700 CV para 730 kilos (al menos, criaturitas…). Actualmente, un aparato de este tipo no se adquiere en el mercado del coleccionismo clásico por menos de 400.000 dólares americanos.

Texto cedido por Antonio De Leon Evora